barra
Pasó algo increíble: conocí a alguien igual a mí. No de cara, pero igual igual (valga la redundancia). Tenía gorro y bigote, y patillas hasta el cuello. Y una revista de osos en la mochila. Le mostré las fotos de mi celular y se mostró muy interesado. En las fotos, no en mí. Lo peor es que no me acuerdo del nombre. Me preguntó si iba a las reuniones de osos, y yo le dije que no. No quiero ir a reuniones de osos. Lo que yo tengo que hacer es irme de acá, a otro lado. Lo dejo a él, que haga lo que yo.Es una señal, obviamente.
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