pedro
Hoy encontré en mi cajón de la ropa interior un calzoncillo boxer blanco que no es mío. Es de Juan, uno de Sayago. No hay mucho que decir, cojimos, me limpié con mi calzoncillo, nos bañamos, me prestó este boxer blanco y después de eso me olvidé que existía, de devolvérselo. Él existe todavía, obvio. El calzoncillo y Juan. No me acuerdo de la última vez que lo ví. Era bueno Juan, trabajaba en un museo. Lindo también, tenía la cola chica y la pija seca. A veces, cuando siento que preciso cariño, y para evitar volver a pensar en mi ex, pienso en Juan. Le invento otra vida. Me imagino que todavía nos vemos, que llegamos a conocernos bien, y que cada tanto cojemos, si pinta. Me imagino que se lleva re bien con mis amigos, que me acaricia la barba cuando nos acostamos juntos, que me cuenta una película que vio en el cine que le gustó mucho. Algunas veces estoy en otra y de repente pienso "esto a Juan le encantaría", pero ya no me doy cuenta si hablo del Juan de verdad o del que me imagino. Tengo unos mensajes de texto de juan guardados en el celular, porque nunca guardo mensajes y nunca los borro los guardados. Creo que son dos, uno que dice "tengo unas ganas tremebundas de verte" y otro que me mandó en cadena sobre una muestra, creo, lo guardé para no olvidarme, pero al final no fui. Hoy, cuando encontré el calzoncillo pensé en llamar a Juan y preguntarle en qué anda, si quiere ir conmigo al cine o a tomar algo, charlar. Después pensé que Juan a lo mejor no es ni ahí como me lo imagino y otro día, cuando me sienta que me hace falta cariño, no voy a tener en quién pensar para evitar pensar en mi ex. Lo que sí hice fue ponerme el boxer y hacerme una paja imaginándome que Juan me lo sacaba con los dientes.volver