humberto

humberto

Humberto respiró hondo y se fue a vestir. Nos vestimos en silencio, él se vistió muy rápido; yo me abrochaba el pantalón y él levantaba su maletín. Bueno... chau guacho, me dijo, y me hizo una guiñada sin sonreír en ningún momento. Yo me vestí y me fui. Despues de eso no me dio más bola, pero cada tanto, cuando lo agarraba solo y le pedía un cigarro, me decía cómo andás guacho? y me agarraba por la cintura, haciendo una minima caricia justo por encima del culo. Ando bien, respondía yo, con mucho trabajo. Y, viste como es, me decía, y se reía, y si no había nadie me agarraba el culo. Qué colita preciosa, me decía. No me dejes con las ganas, le decía yo, y él me miraba y negaba con la cabeza, ni loco, putito, ya fué.

volver

Template by Oriol Sanchez | blogger template by blog forum